
Por: Agustín Pansardi.
Si manejás con apps, seguro te pasó.
Suena el pedido, mirás el mapa y pensás: “¿en serio? ¿todo eso para cuatro cuadras?”.
Los viajes cortos son una de las discusiones más repetidas entre conductores. Para algunos son inevitables. Para otros, directamente, una pérdida de tiempo. Y en el medio queda el pasajero, que muchas veces no entiende por qué nadie acepta su viaje.
¿Por qué los viajes cortos generan tanto rechazo?
Desde el lado del conductor, el problema no es el pasajero, sino la ecuación:
- Tiempo de llegada al punto de recogida
- Tráfico
- Espera
- Desgaste del auto
- Comisión de la app
Todo eso, para un viaje que deja muy poco margen real.
Muchas veces, el ingreso final no compensa ni el tiempo ni el esfuerzo.

“Pero alguien tiene que tomarlos…”
Es cierto.
Todos, en algún momento, fuimos el pasajero que necesitaba hacer pocas cuadras: lluvia, calor, cansancio, seguridad. El problema aparece cuando el sistema no diferencia entre un viaje corto simple y uno que implica 10 minutos de llegada para recorrer 5.
Ahí nace la frustración:
- Pasajeros que ven cómo se cancela una y otra vez.
- Conductores que sienten que trabajan “a pérdida”.
El efecto rebote
Cuando nadie quiere tomar viajes cortos:
- Aumentan las cancelaciones.
- Se baja la calificación por enojo.
- Se rompe la experiencia para ambos lados.
Y así se genera un círculo difícil de cortar.
¿Hay una solución?
Hoy, la mayoría de los conductores termina resolviéndolo a criterio propio:
- Aceptar solo si están cerca.
- Evitarlos en horarios pico.
- Tomarlos solo para “completar” zonas.
No es ideal, pero es real.
Abrimos el debate 👇

Queremos leer a la comunidad:
- ¿Vos tomás viajes cortos? ¿En qué condiciones?
- ¿Te parece que deberían pagarse distinto?
- ¿Alguna vez te bajaron la calificación por no aceptar uno?
- Pasajeros: ¿te cancelaron muchas veces un viaje corto?
Dejá tu experiencia en los comentarios.
Entre choferes, hablarlo también es parte del camino 🚗🔥