Vale la pena pasarse a un carro híbrido o eléctrico para trabajar en apps en Colombia?

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Últimamente hay una pregunta que cada vez suena más entre conductores:
  “¿Será que sí vale la pena dejar la gasolina y pasarse a un híbrido o eléctrico?”

Y no es raro, con lo que cuesta la gasolina, cualquiera que maneje todos los días siente ese golpe directo en el bolsillo, fácilmente un conductor puede gastarse entre 60 y 90 mil pesos diarios solo en gasolina; y cuando uno hace la cuenta mensual, la cifra ya empieza a doler de verdad… aparte, súmele que le van a subir!!!

Por eso los carros eléctricos y los híbridos están empezando a llamar tanto la atención,  la idea de cargar con 20 mil pesos en lugar de gastar 80 mil suena casi como hacer trampa en el sistema… y sí, hay algo de cierto en eso.

El ahorro existe y, en algunos casos, puede ser bastante. Pero tampoco es tan simple como parece.

Un carro eléctrico, por ejemplo, prácticamente elimina el gasto en gasolina, eso de entrada, ya es un cambio gigante, además  tiene menos piezas que se desgastan, no necesita aceite, y  en general pasa menos tiempo en el taller.

También hay un tema que muchos no mencionan tanto, pero que se siente cuando uno pasa muchas horas manejando: el carro es más silencioso, más suave y menos cansado de llevar, eso al final del día, también cuenta,  y créame: cuando uno maneja un eléctrico, es cuando realmente valora ese cambio.

Los híbridos, por su lado, son como el punto medio, no dejan la gasolina por completo, pero sí la reducen bastante, no dependen de puntos de carga y se manejan muy parecido a un carro normal, lo cual los hace más prácticos para muchos conductores.

Hasta ahí todo suena perfecto: menos gasto, menos mantenimiento y un manejo más cómodo. Entonces, ¿por qué no todo el mundo se ha pasado a eléctrico o híbrido?

La respuesta es sencilla: El costo socio.

Estos carros no son baratos, y ahí es donde muchos se enredan,  Porque sí, puede ahorrar bastante en gasolina, pero si se mete en una cuota alta o en una deuda pesada, ese ahorro deja de existir.

Es el típico caso donde uno siente que está ahorrando, pero, en realidad, solo está cambiando el gasto de lugar. Además, en el caso de los eléctricos, todavía hay un tema importante: la carga, dependiendo de la ciudad, no siempre es tan fácil encontrar puntos disponibles y si no tiene cómo cargar en su casa, puede volverse incómodo, no imposible, pero sí algo que hay que tener en cuenta antes de tomar la decisión.

También está el tema del uso real, no todos los carros eléctricos están pensados para jornadas largas de 10 o 12 horas, algunos funcionan perfecto para trayectos urbanos cortos, pero cuando se trata de trabajar todo el día, hay que mirar bien la autonomía para no quedarse corto a mitad de jornada.

Entonces, ¿vale la pena o no?

La verdad es que depende mucho del tipo de conductor que usted sea, si trabaja varias horas al día, todos los días, y ya sabe que esto es algo estable, un carro híbrido o eléctrico puede ayudarle a mejorar bastante los números. El ahorro en combustible, con el tiempo, se nota.

Pero si apenas está empezando o todavía no tiene claro si este trabajo es para usted, meterse de una en un carro más costoso puede ser arriesgado.

Al final, todo vuelve a lo mismo que muchos conductores ya han aprendido en la calle:

No se trata solo de cuánto gasta o cuánto ahorra en gasolina,  se trata de cuánto le queda realmente después de todo.

Porque en este trabajo uno no vive de lo que marca la app, ni de lo que cree que se está ahorrando… Uno vive de lo que le queda en el bolsillo al final del día.

Y esa es la cuenta que siempre manda.

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