UNA HISTORIA DE TERROR MIENTRAS CONDUCÍA DE NOCHE

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Esa noche me encontraba trabajando con la aplicación, dando mis últimos viajes por el sur de la Ciudad de México. Llevaba más de diez horas manejando y ya estaba cansada. Eran casi las 3 a.m ya estaba cansada y con mucha hambre. 

Estaba a punto de cerrar la app cuando me entró una nueva solicitud: recoger a una pasajera en la carretera a Milpa Alta, destino Panteón San Lorenzo Tezonco, en Iztapalapa. Y dirán ustedes en Iztapalapa de serguro y es alguien que asalta, lo pensé mucho para aceptar y me pareció raro… nadie pide viaje hacia un panteón a esa hora están de acuerdo??? 

Dudé unos segundos, pero la tarifa era buena y estaba cerca. La neta era para que no lo pensara y me regresara a casa a descansar pero me dije “Solo este y me voy a casa”, si veo que es mentira me sigo y no recojo a nadie. 

Cuando llegué al punto, vi a una mujer parada al borde del camino, justo bajo un poste que parpadeaba. Estaba empapada, con un vestido blanco y el cabello largo, tan oscuro que apenas se distinguía su rostro. No traía paraguas ni bolso. Solo estaba ahí, quieta, como si me estuviera esperando desde hacía rato. Al principio no se los voy a negar pensé que era una chica que la habían asaltado o hecho algo malo y quise ayudarla, así que me acerqué a ella. 

Le abrí la puerta y subió sin decir palabra.

—Buenas noches cómo estás? —le dije, tratando de sonar amable. 

Ella respondió con una voz casi susurrada:

—Bien, Al panteón… por favor.

Arranqué. El silencio dentro del coche era incómodo. Solo se escuchaba nuestra respiración así que Intenté conversar con ella para ambas sentirnos seguras y, le pregunté si iba a visitar a alguien o si alguien la esperaba por qué ya era de madrugada para que fuera sola hasta allá, pero no contestó.

Solo miraba por la ventana, con la cabeza ladeada hacia el cristal, como si estuviera siguiendo algo entre la carretera..

Empecé a sentir un olor raro. No era humedad ni perfume… era como a flores marchitas y tierra mojada. Pensé que quizá traía algo del panteón o simplemente era mi imaginación. Si han ido al panteón saben como huelen las flores y el agua acumulada. El olor era fuerte pero no quise sonar grosera solo me quedé calla pero la cabeza me empezaba a punzar de dolor. 

Cuando íbamos pasando por la iglesia de San Pedro Mártir, ella habló de nuevo, sin mirarme: A esta hora casi nadie se atreve a ir para allá. A lo que respondí ¿Por qué lo dices? 

Y me contestó Porque los vivos no suelen entrar al panteón de noche —dijo con voz seca.

Me reí nerviosa, intentando restarle importancia, pero cuando la miré por el retrovisor… no se reflejaba. El espejo mostraba el asiento vacío. Volteé de golpe, con el corazón acelerado. Sentía taquicardia y quería vomitar. 

Ella seguía ahí, mirando por la ventana. No dije nada más. Solo quería llegar. Pero al doblar hacia el panteón, justo frente al portón principal, ella ya no estaba.

Solo estaba el cinturón abrochado. Y el asiento mojado.

De pronto, mi celular vibró. Era la aplicación.

“Viaje finalizado.”

Vi el historial:

📍 Destino: Panteón San Lorenzo Tezonco – Lote 27.

Y un mensaje:

“Gracias por llevarme a casa.”

Intenté abrir los detalles del viaje, pero desaparecieron de la pantalla. Como si nunca hubiera existido.

Me quedé ahí unos minutos, temblando, viendo el portón del panteón a lo lejos.Las luces parpadeaban, y  juro que vi una figura blanca, quieta, en medio de las lápidas.

Desde entonces,ya no me desvelo tanto trabajando en la aplicación y menos si son viajes como estos a destinos turbios. 

No se si a ustedes les ha pasado algo similar o paranormal para que los compartan 🙌🏻y distraernos tantito. 

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