
En Rosario, los últimos meses han estado marcados por un endurecimiento de controles. La Municipalidad lanzó operativos especiales para detectar a choferes que trabajan con apps sin permisos. Esto ha generado un clima de tensión: muchos autos retenidos, multas altísimas y choferes enojados que dicen sentirse perseguidos.
El impacto en la calle
Con miedo a que les saquen el auto, varios conductores han reducido sus horas de trabajo. Otros buscan alternativas, como manejar en horarios menos vigilados o moverse a localidades vecinas.
Los pasajeros también lo sienten: en horarios pico cuesta más conseguir un viaje, y las tarifas dinámicas se disparan.
La voz de los choferes
“Nos tratan como delincuentes cuando lo único que queremos es laburar”, dijo Ariel, chofer rosarino. “Si nos regularan en serio, estaríamos más tranquilos, pero así no se puede”.
El panorama muestra que, aunque las apps llegaron para quedarse, la pelea por su legitimidad aún está lejos de resolverse.